Ser detective del pasado es uno de los mejores pasatiempos que tiene una historiadora del arte. Activa la curiosidad, alimenta el asombro y obliga a la metodología y la disciplina. Cada encargo realizado es una aportación a nuestra conciencia histórica y patrimonial, es ser parte de la construcción de nuestra herencia y un escalón más sobre el que otros profesionales construirán. Trabajo con estudios de arquitectura, instituciones públicas y profesionales privados.
Ser detective del pasado es uno de los mejores pasatiempos que tiene una historiadora del arte. Activa la curiosidad, alimenta el asombro y obliga a la metodología y la disciplina. Cada encargo realizado es una aportación a nuestra conciencia histórica y patrimonial, es ser parte de la construcción de nuestra herencia y un escalón más sobre el que otros profesionales construirán. Trabajo con estudios de arquitectura, instituciones públicas y profesionales privados.